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lunes, 29 de octubre de 2012

Cartas a Ophelia

Todas las cartas de amor son 
ridículas.
No serían cartas de amor si no fueran 
ridículas.
En mis tiempos también escribí cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Cuando hay amor, las cartas de amor
tienen que ser
ridículas.
Y es que, en fin,
sólo las criaturas que no han escrito jamás 
cartas de amor
son las que son
ridículas.
La verdad es que hoy
mis recuerdos de aquellas cartas de amor
son los que son
ridículos
(todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)

lunes, 15 de octubre de 2012

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.

De repente, descubrí que su mirada cabizbaja se debía al mensaje de texto que estaba leyendo y no a la obra que había vivido. Ese mensaje la tenía paralizada; lo leía una y otra vez. Mi madre opinaba que los mensajes de texto del móvil contenían mucha verdad en pocos caracteres. La gente se esmeraba en contar sus sentimientos sin que el coste fuera excesivo. La concisión de los sentimientos. Ella guardaba muchos de los que recibía. Jamás los transcribía, jamás los pasaba a otros formatos. Creía que entonces perdían su magia. Guardaba mensajes de más de diez años de antigüedad. Me decía que en ellos había dolor extremo, pasión sincera y puro sexo.
 Los sms, según ella, eran el acrónimo de "sexo más sexo". Me contaba que todo el mundo tenía guardado en su móvil un mensaje sexual. Y que a veces solo la persona que lo había recibido sabía que lo era; cualquier otro que lo leyera no lo descubriría. Ya que para ello debías conocer la hora a la que lo había recibido, el hecho que se había producido anteriormente y su intensidad. (...) 
Yo también guardaba un mensaje en mi móvil desde hace tiempo, uno muy sexual, de esos que, como decía mi madre, nadie se lo imaginaría. Tan solo decía: "¿Vienes?". Me lo envió una chica cuando yo estaba inmerso en una relación. Cuando lo recibí, lo leí y me excité. Durante semanas lo releía y continuaba excitándome. No fui jamás a donde ella quería, por eso quizá aún guardaba ese sms y aún me ponía.

lunes, 2 de julio de 2012

-Estoy en contra de la naturaleza.
No me cave la naturaleza en absoluto. 
Creo que la naturaleza es muy poco natural.
Creo que las cosas naturales son los sueños, 
que la naturaleza no se puede tocar con el decaimiento.